sábado, 27 de octubre de 2007

Comentario desde España


Hola desde España, tengo 28 años, soy padre y soy gay. Me gustaria dar mi opinión sobre las preguntas que haces al aire:
¿cuesta encontrar pareja siendo padre gay?
No creo que tenga que costar mas por ser padre. Lo único algo complejo que veo es que tu pareja entienda el tiempo que le tienes que dedicar a tu hijo, ya que si la otra persona no lo tiene desconoce lo que se siente ni las responsabilidades que conlleva tener un hijo.
¿Como enfrenta una ex-señora que el padre de sus hijos es gay?
Pienso que yo he tenido suerte,al principo le impacto pero lo ha asumido muy bien, creo que lo verdaderamente importante es que piense en la felicidad de sus hijos, y una de las cosas importantes es no hablarle mal del padre e intentar que los hijos vean el ser gay como algo natural.
¿es bueno o no, mezclar a los hijos con las parejas?
La pareja es en el momento de tu vida una realidad, y pienso que no se debe ocultar a los hijos, y tampoco a ti mismo intentando separar dos partes de tu vida. Creo que cuanto mas transparente sea todo, los hijos veran las cosas con mayor naturalidad.
¿los niños deben saber la condicion sexual de su madre o padre?
Pienso que si, creo que cuanto mas sincero se sea desde que son pequeños mas no lo agradeceran en un futuro. Ocultarselo serí­a mostrarle de alguna forma de que es algo no correcto o de lo que no estamos orgullosos y quizas cuando sean mas grande puedan reprocharnos la falta de sinceridad.

jueves, 25 de octubre de 2007

“Es absurdo que por ser gay no pueda hacerme cargo de mi hija”



A los 17 años, Diego conoció a quien ese entonces era su gran amor. Por cuatro años mantuvo una relación que esperaba terminara en una familia. Incluso tuvieron una hija.
Pero algo no andaba bien. Se sentía atraído por los hombres. Finalmente terminó y entró en una profunda depresión. Conoció a otra mujer y de ahí en adelante decidió no mentirse más y asumir su homosexualidad.
El costo de esa decisión fue no ver a su pequeña por casi tres años. “Pensé que era mejor alejarse porque las cosas no terminaron bien con mi ex, además no tenía trabajo”, reconoce Diego.
Sin embargo, el amor que sentía por su hija pudo más y recurrió a tribunales para pelear el beneficio de visita. La batalla entre él y la madre de la niña fue cruenta: “Me acusó incluso de ejercer el comercio sexual” y a duras penas consiguió ver a su hija por dos horas en el juzgado, dos veces a la semana.
“Era humillante, porque mientras estaba con ella, tenía vigilancia. Me dijeron que era un peligro público”, rememora.
El sistema no duró más de cuatro visitas. Decidió encarar a su ex pareja y llegar a un acuerdo. Finalmente hoy puede estar junto a su niña de 9 años cuantas veces quiera. “Se queda conmigo y trato de ser su amigo, aunque también impongo disciplina, porque es un poco caprichosa”, cuenta.
Diego espera que cuando la menor cumpla 12 años, pueda contarle que es gay. “Yo quiero lo mejor para ella, todos saben que tengo una hija y me siento orgulloso de ella. Es absurdo pensar que porque soy homosexual no puedo hacerme cargo de ella. De hecho siempre ando a la defensiva para que nada le pase”, reconoce.
¿La sociedad chilena aceptará este tipo de familia? Difícil lo veo, ya que aún existe la percepción de que ser gay es sinónimo de pedófilo o libertino. “En algún minuto, pensé volver con mi ex pareja sólo para darle un hogar tradicional a mi hija, pero me di cuenta que no era lo mejor. Lo mejor es ser honesto y aceptar las diferencias sin miedo”, dice tajante."
Extracto Reportaje La Batalla de los Padres Gay Diario La Nación, Julio del 2006, por Richard Ulloa.